El día no termina solo. Alguien tiene que cerrarlo.
El día no termina solo. Alguien tiene que cerrarlo.
Hay un momento raro en cualquier día de semana. El trabajo terminó, pero el cuerpo no se enteró todavía. Seguís acelerado, revisando el teléfono, pensando en lo que falta para mañana, aunque técnicamente ya estés "libre".
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